Sector campesino combate la inseguridad agraria

19 04 2008
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Escrito por Prensa INTI

Con la intención de celebrar el Día Internacional de la Lucha Campesina y de dar repuesta a pequeños productores, ayer se llevó a cabo un encuentro en la sede central del Instituto Nacional de Tierras (INTI) para discutir dos temas: exigir la reforma de los artículos 471 y 472 de la Ley Orgánica del Código Penal, los cuales están afectando a este sector con respecto al problema de la tenencia de la tierra, debido a las ocupaciones; y como segundo punto, el sicariato que se vive en las zonas rurales.

Al evento asistieron voceros campesinos de los estados Aragua, Barinas, Carabobo, Guárico, Yaracuy, entre otros, y representantes de la Defensoría Agraria, de la Fiscalía General de la República y de la Defensoría del Pueblo, y como invitado especial, Juan Carlos Loyo, presidente del INTI, quienes en conjunto conformaron un mecanismo de trabajo para que las bases del sector se establezcan y se pueda combatir así la imputación de los campesinos, lo que dará pie al lema del General Ezequiel Zamora ¡Tierras y hombres libres!

Loyo señaló que este tipo de encuentro se está dando debido a que existen ocupaciones forzadas y algunos campesinos están siendo imputados por la vía del Código Penal. Por otra parte, aseguró que esta Institución, nacida de manos de la Revolución, está dispuesta a dar un espacio de encuentro en cada región del país para la discusión de temas como estos.

José Maldonado, representante de la coordinadora Agraria Nacional Ezequiel Zamora (CANEZ), expresó que “la labor campesina cada día es más atropellada, y es por ello que se busca la reforma de estos artículos, lo cual ayudará a empezar a organizarse y estructurarse con mejor medida”.

Fecha de reivindicación a nivel mundial

El 17 de abril se celebra el Día Internacional de la Lucha Campesina, con la finalidad de exaltar la solidaridad, la complementación y la cooperación en contra de la violencia, reforzando así las acciones que realizan los pueblos y los gobiernos de llevar a cabo políticas factibles para el bienestar de todos los trabajadores del campo.

Asimismo, esta lucha persigue reivindicar el derecho inalienable de los movimientos campesinos, a través del aporte de nuevas propuestas de instrumentos legales en pro del desarrollo sostenible de la nación, aunado a la promoción y aplicabilidad de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos.

Los productores y productoras del campo son y seguirán siendo pieza fundamental e invaluable en la construcción del socialismo bolivariano que se está impulsando en el país, el cual se ha trazado como meta incluir a estos compañeros en los espacios a los cuales no tenían acceso.

La lucha contra el latifundio, el rescate de la tierra y la reivindicación de los campesinos son sólo algunos de los alcances de la revolución agraria, que hoy cumple satisfactoriamente con este sector de la población que lleva sobre sus hombros una responsabilidad de gran peso dentro del aparato productivo de nuestro país, contribuyendo con los logros de la plena soberanía agroalimentaria.

Por ello, con esta clase de encuentros se persigue la integración entre las Instituciones del Estado y los movimientos sociales, que tienen como fin sacar adelante un campo y una agricultura venezolana, que ha sido explotada y excluida durante muchos años.

17 / 04 / 08





¿Latifundio en América Latina?

19 04 2008

El latifundio es un problema estructural que afecta a la mayoría de los países de América Latina y cuyo origen se remonta al sistema colonial de concesión de tierras. Es, además, un problema que acentúa la exclusión social y reafirma el sistema de desigualdades sociales que impera en nuestro continente. Lo lamentable es que hemos sabido de la injusticia, la hemos palpado y la hemos llorado, pero la protesta y el reclamo legítimo de los hombres y mujeres de nuestros pueblos había quedado convertido en letra muerta. Hasta ahora, y esperamos que ya nunca más.

El conocimiento es parte de la lucha que hemos emprendido en esta gestión bolivariana. Lo que aprendemos nos anota un tanto más en el propósito de alcanzar la justicia que perseguimos. El conocimiento es un arma muy peligrosa cuando le podemos llegar.

Hemos aprendido lo que significa una Constitución y manejamos su contenido. Hemos aprendido que existen leyes y que con ellas podemos reclamar nuestros derechos. Ahora aprendemos que la tierra es de quien la trabaja. Por eso nos negamos al latifundio.

¿Qué es el latifundio? La definición formal nos remite a grandes extensiones de tierras útiles que se encuentran en manos de un solo propietario o de unos pocos propietarios, que disfrutan de elevado prestigio social y decisivo poder político. Generalmente, las utilizan en ganadería o en la agricultura típica de las sociedades tradicionales y no necesariamente acorde con las verdaderas posibilidades agrícolas de la zona. Pongamos como ejemplo el sur del lago de Maracaibo: según los entendidos, posee las mejores tierras del país, con una capa vegetal de un metro de profundidad, es decir, con una real vocación agrícola. Sin embargo, estas tierras fueron dedicadas a una ganadería irracional, en desmedro de su verdadera utilidad.

Por otro lado, la pequeña propiedad rural está en manos de campesinos pobres, que no tienen los medios suficientes para desarrollar una explotación racional. Generalmente son tierras de poca utilidad, y quienes las trabajan viven muy cerca del nivel de supervivencia.

INJUSTA DISTRIBUCIÓN DE LA TIERRA

El latifundio adoptó en épocas de la colonia una forma semifeudal, ubicándose en las plantaciones y en las haciendas: los terratenientes monopolizaban las tierras y el excedente de la producción, y los campesinos se convertían en trabajadores explotados al extremo, a veces, casi en calidad de esclavos. Cuando estas formas de producción dejaron de ser convenientes para la estructura económica, se plantearon cambios. A los pequeños propietarios o a los campesinos sin tierras se les dijo que eran momentos de rupturas y se habló de reforma agraria. Venezuela no fue la excepción. Lo cierto es que los grandes latifundistas buscaban adaptarse a los nuevos tiempos, estimulando la modernización de la explotación agrícola. Finalmente, los beneficios sólo estuvieron al alcance de los grandes propietarios y los campesinos se quedaron sin tierras: se convirtieron en el gran proletariado rural, que alimentó los cinturones de miseria de las ciudades latinoamericanas.

¿Qué dicen las estadísticas? Según el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), estas cifras revelan la crisis de la tierra en el mundo: 38% de la población rural de América Latina y el Caribe está constituida por pequeños propietarios; 31% por trabajadores sin tierras; 27,1% por grupos étnicos y 5% por pequeñas comunidades de pescadores artesanales.

En Brasil, 1.347.400 pequeños propietarios poseen 2,6% del total de la tierra bajo cultivo permanente, lo que equivale a un promedio de 1,53 hectáreas por propiedad. En Chile, cada uno de los 155 mil pequeños propietarios, con un promedio de 0,86 hectáreas, dispone de 10,8% de la tierra chilena bajo cultivo. En Colombia, el promedio de tierra por pequeño propietario es de 1,12 hectáreas; así, un total de 798.200 pequeños agricultores poseen 16,7% del total de la tierra cultivada permanentemente. En Ecuador, la extensión media de los 492 mil pequeños propietarios es de 0,41 hectáreas, disponiendo, por lo tanto, de 7,5% de la tierra cultivada del país. En Guatemala, con un promedio de 0,97 hectáreas por pequeño propietario, éstos disponen de 20,3% del total de la tierra cultivada del país. En México, el tamaño medio de la pequeña propiedad agrícola es de 1,43 hectáreas, y los algo más de dos millones de pequeños propietarios poseen 12% del total cultivado permanentemente. A su vez, los 827 mil pequeños propietarios de Perú, con un promedio de 1,58 hectáreas cada uno, poseen 35,1% de la tierra agrícola bajo cultivo permanente. En Venezuela, pese a algunos avances iniciales logrados a través de la Ley de Reforma Agraria, pasados más de 40 años, la estructura de la tenencia de la tierra no varió en lo fundamental y no se logró un desarrollo agrario significativo, ni se elevó de manera sustancial la calidad de vida de la población campesina.Según el censo agrícola de 1998, elaborado por la OCEI (actual INE), “el 5% de los propietarios agrícolas acaparan el 75% de las tierras. Mientras que el 75% de los propietarios se ven obligados a repartirse sólo el 6% de las tierras”.

En fin, una de las características fundamentales de la estructura agrícola de la región es que la tenencia de la tierra no ha cambiado mayormente desde la colonia, observándose una fuerte y creciente concentración de las explotaciones agrícolas y el aumento del latifundio. Como lo han expresado numerosos economistas, sociólogos y antropólogos: sin la eliminación del latifundio no tendremos una sociedad democrática.

LUCHAS CAMPESINAS

Miembros del Comité de Tierras de Agua negra

Millones de campesinos han perdido sus tierras, tradiciones y comunidades. Muchos emigraron a las grandes ciudades. Otros optaron por resistir y pelear por su derecho a la tierra y enfrentar en minusvalía los abusos del poder y la violencia indiscriminada propiciada por latifundistas.

En Brasil, por ejemplo, una decisión del gobierno de Lula da Silva de combatir el trabajo esclavo en el campo, provocó una reacción desproporcionada por parte de los latifundistas, a través de sus bandas armadas. A
su ya larga historia de asesinato de campesinos, sumaron, por primera vez, el de tres auditores del Ministerio de Trabajo que inspeccionaban haciendas en busca de peones rurales sometidos a situación de esclavitud.

“Estamos en el siglo XXI y no es posible que se mate para defender trabajo esclavo”, dijo Lula desde Ginebra. Pero esta situación en Brasil tiene una matriz estructural que la hace posible: la propiedad de la tierra en forma de latifundio, que se mantiene por la ausencia (en toda la historia de Brasil) de una verdadera reforma agraria.

El informe “los Crímenes del latifundio”, destaca que la contracara de la concentración de la propiedad de la tierra en Brasil son los 4,8 millones de familias de trabajadores rurales “sin tierra”, es decir, que viven en condición de arrendatarios o con menos de 5 hectáreas.

“Las mejores tierras se destinan al monocultivo para exportación, como caña, algodón, soja y naranja. Al mismo tiempo, 40 millones de personas pasan hambre en el país y gran parte de ellas pertenecen al medio rural”.

El Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) y la Pastoral de la Tierra (CPT) han venido denunciando la violencia, que en muchos casos acaba en asesinatos que sufren los campesinos. Entre 1985 y 2002, se produjeron 1.150 asesinatos de trabajadores, abogados, técnicos, líderes sindicales y religiosos ligados a la lucha por la tierra. De enero hasta fin de septiembre de 2003, la CPT documentó 60 asesinatos de trabajadores rurales, el doble de los asesinados durante el año anterior.

No podemos dejar de citar la experiencia de México. El 1° de enero de 1994, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) entra en escena y revela una realidad desconocida para gran parte del mundo. Las acciones de este grupo alzado en armas fueron la consecuencia del movimiento neoliberal para inventar una nueva territorialidad.

Con los zapatistas se levantaron no sólo los indígenas y los campesinos mexicanos, sino también todos los que en todas partes del mundo han formado parte de la sociedad colonial moderna, quienes cobran visibilidad en la escena política.

Pueblos que habían sido asimilados a la naturaleza emergen del fondo de las selvas, sea en Xapuri, ciudad amazónica, sea en la Selva Lacandona, en Chiapas, sur de México, sea por medio del movimiento Chipka de los campesinos indígenas, constituyendo así una internacional campesina: Vía Campesina, la cual lleva la naturaleza y la cultura al centro del debate político mundial.

¿Y en Venezuela? La violencia no escapa de las regiones rurales. Los que no se fueron, los que se quedaron haciendo frente a las limitaciones y a las dificultades, se han visto amenazados por los sectores de poder. En los últimos tiempos, se han registrado hechos de violencia y conflictos diversos relacionados con la distribución de la tierra. El más grave indicador de este conflicto es el asesinato de dirigentes campesinos. La modalidad del sicariato fue la más usada para actuar contra los dirigentes: según una investigación adelantada por la Coordinadora Agraria Nacional, desde enero hasta septiembre de 2003, 20 dirigentes campesinas e indígenas fueron asesinados. Ninguno de ellos murió a consecuencia de actuación de funcionarios del Estado. Esa misma investigación, que no ha concluido, determinó que desde el año 1995 hasta septiembre de 2003, han sido asesinadas 61 personas vinculadas a conflictos de tierras.

Durante el lapso que cubre este análisis, se continuaron registrando asesinatos (informa Provea) de varios luchadores sociales vinculados a la actividad agraria, en la mayoría de los casos bajo la modalidad de sicariato. Hernán Escalona murió y cuatro personas más resultaron heridas de bala cuando los supuestos dueños de un terreno ubicado en Central Matilde de Chivacoa, en el estado Yaracuy, intentaron desalojar a los campesinos de un inmueble.

Tanto campesinos como productores del campo denunciaron hostigamientos realizados por grupos civiles. La Asociación de Cañicultores denunció que “grupos anárquicos mantienen una campaña de hostigamiento y de guerra psicológica contra los propietarios de las haciendas productoras de caña y de sus familiares”.

Por su parte, 42 familias beneficiadas en abril de 2003 por la adjudicación de cartas agrarias en el municipio La Cañada, en elestado Zulia, denunciaron que varios sujetos,que presuntamente actuaban a nombre de lasucesión Urdaneta, propietarios de unas bienechuríasde 75 mil hectáreas, los amenazaron de muerte, tumbaron sus ranchos y arrasaron con parte de los cultivos.

El 29 de febrero de 2004, un grupo armado, integrado presuntamente por cuatro personas, asesinó a Pedro Ramón Doria, de 66 años de edad. Era un activista por el derecho a la tierra y en el momento de su asesinato presidía un comité de tierras en el estado Zulia.

Según informaciones recogidas, los agresores llegaron intempestivamente a la hacienda La Lucha, ubicada en las cercanías de San José de Perijá y lo mataron de 4 disparos. El 14 de abril, fue asesinado el cooperativista Jesús Antonio Guerrero en la zona Sur del Lago de Maracaibo, en el estado Zulia. Días más tarde, el 28 de abril, en el estado Portuguesa, José Israel Rodríguez, de 33 años,
Juan Bautista Lima, de 31 años, y Leonel Rodríguez, de 17 años, fueron hallados con cuatro tiros en la cabeza cada uno, según lo denunció Miguel Ulises Moreno, presidente de la Federación Campesina de Venezuela.

Igualmente, explicó que el sector en que aparecieron las víctimas es una “zona de conflicto por dotación de tierras, donde el Estado venezolano está promoviendo, a través del INTI, el otorgamiento de cartas agrarias”. Es de hacer notar que una semana antes de estas declaraciones fue asesinado frente a la Federación Campesina del estado Portuguesa, el ciudadano Jacinto Mendoza.

LA REFORMA AGRARIA QUE NUNCA FUE

La producción agrícola no es la única alternativa de diversificación económica para apuntalar un nuevo desarrollo para Venezuela, existen otras vías complementarias que no pueden desestimarse. Pero de acuerdo con las condiciones naturales de nuestro medio geográfico y ambiental, en lo atinente a agricultura tropical, ésta es la actividad de mayor potencial y la más consistente en lo económico y social, la más segura, la que tiene mayor capacidad de respuesta en corto tiempo y es la que menos inversión comparativa requiere. Aunado a todo esto, la inversión en el sector agrícola es la de más rápida y de más fácil recuperación.

Lamentablemente, la economía agrícola venezolana en su conjunto no ha podido insertarse de forma definida en el llamado modelo económico. Ese rezago comenzó a configurarse desde que el petróleo desplazó a la agricultura como principal actividad fiscal e instrumento de financiación del gasto público.

En 1960, cuando se aprueba la Ley de Reforma Agraria, el modo normal de tenencia de la gran mayoría de las tierras cultivables en la Nación era el latifundio. Supuestamente, se inició un proceso de erradicación del latifundio y de estímulo al sector agrario, para que fuesen los propios campesinos quienes tuviesen la tenencia de las tierras que cultivaban. Más de cuatro décadas después, luego del estruendoso fracaso de aquel proyecto, se hizo patente la necesidad de un nuevo marco legal, moderno y adaptado a las nuevas realidades del país, y que estuviese en verdadera consonancia con los valores constitucionales, ello por cuanto la Ley de Reforma Agraria, promulgada en una época muy distinta a la actual, resulta inadecuada como base jurídica del desarrollo agrario.





Declaración de Bonn

19 04 2008

“…El rol del Estado es irremplazable para impulsar programas de reforma agraria. Esta acción se vuelve decisiva cuando más de 800 millones de personas en el mundo están sufriendo hambre crónica, extrema pobreza y vulnerabilidad, la mayoría de ellas en áreas rurales. A ellas se les niega el acceso a la tierra y a los recursos naturales, lo cual agrava la exclusión social, incrementa el desbalance de poder y conduce a la destrucción de la autoestima y la identidad”.

Declaración de Bonn.
Tercer Foro Internacional
de los Pueblos Indígenas
y las Comunidades Locales
sobre Cambio Climático.
14 y 15 de julio de 2001





Detención de dirigente campesino en Urachiche causó efervescencia en el colectivo

19 04 2008
Al señalado se le incautó un arma de fuego

Decenas de personas permanecían en las afueras del Circuito Judicial Penal del estado exigiendo la libertad plena del detenido / Foto: Luis Escobar
Tensa situación se vivió desde la madrugada de este viernes en los predios de la comisaría del municipio Urachiche, luego que funcionarios policiales de esta dependencia practicaran la detención de un dirigente campesino por haber incurrido supuestamente en el delito de porte ilícito de arma de fuego.
Ante la novedad, un abultado grupo de personas, habitantes de la localidad, se apostaron en la sede de la comisaría protestando “por la detención de una persona inocente”.
EL PROCEDIMIENTO
Durante el recorrido rutinario realizado por funcionarios policiales en el sector Pueblo Nuevo, fue abordado un ciudadano que responde al nombre de José de Los Santos Alvarado, de 42 años de edad, y durante el cacheo respectivo, se le incautó un arma de fuego calibre 38 sin la debida documentación.
La información fue suministrada por el comandante de la Comisaría de la misma jurisdicción, inspector Manuel González. La detención de Alvarado se registró aproximadamente a las 12:30 de la noche.
Posteriormente, el mismo fue trasladado a la sede del cuerpo policial de Urachiche, donde los vecinos del sector se hicieron presentes para protestar en contra de las acciones emprendidas por los uniformados.
Aproximadamente a la 2:00 de la madrugada, los alrededores de la comisaría se convirtieron en el lugar de concentración de decenas de manifestantes, quienes alegaban que “Alvarado no es ningún delincuente y no hay motivos por lo cual sea privado de libertad”, los mismos calificaron de “injusto” el procedimiento.
Horas más tarde, Alvarado fue trasladado a la sede de la Comandancia General de Policía del estado, en la ciudad de San Felipe.
Según declaraciones de algunos manifestantes, fue trasladado de manera irregular, “pues se lo llevaron saltando una pared por la parte posterior de la comisaría y no por la puerta principal”.
Sobre el arma de fuego incautada, los presentes aseguraron que se trata de un “chopo” de fabricación artesanal y no una calibre 38, utilizada por el detenido para velar por la seguridad en el sector, pues desde el final de la tarde del jueves y hasta primeras horas de la mañana del viernes, la población de Urachiche no contó con el servicio de luz eléctrica.
DENUNCIAS
Luego del traslado a San Felipe de Alvarado, al final de la tarde de ayer viernes, continuaban los manifestantes solicitando que se les fueran escuchados sus planteamientos, esta vez no en la sede de la Comisaría de Urachiche, sino en las afueras del Circuito Judicial Penal del estado, donde exigían que se realizara la audiencia del señalado y su posterior libertad plena.
Según versiones recabadas, Alvarado encontraba en el Fundo Zamorano Pueblo Nuevo cuidando las 50 viviendas y velando por la seguridad de las 250 personas que habitan en el lugar, “pues con los constantes hechos de violencia registrado en el municipio, se acordó, desde la creación el año pasado del Consejo Comunal Bella Vista, que efectivos de la Policía de la jurisdicción colaborarían con él en la parte de la seguridad”.
Por su parte, Omar Oviedo, quien también protestaba en el lugar, manifestó que “este tipo de acciones pareciera responder a intereses políticos para debilitar el movimiento campesino, no sólo en el estado, sino en todo el país, pues tenemos conocimiento que se han tomado acciones en contra de cuatro dirigentes en Zulia y dos Portuguesa”, aseguró.
Continuó denunciando la supuesta complicidad en el caso de los organismos de seguridad y judiciales, insistiendo en que el movimiento campesino pretende ser debilitado por acciones políticas.
En horas de la noche del viernes, los manifestantes esperaban que el detenido fuera trasladado de la sede de la Comandancia General de Policía hasta el Circuito Judicial para la realización de la audiencia y la posterior decisión del fiscal correspondiente.
Alcalde Douglas Siónchez se pronunció
El viernes en horas de la tarde el alcalde del municipio Urachiche, Douglas Siónchez rechazó la supuesta detención arbitraria del cooperativista José Alvarado.
La primera autoridad municipal denunció en primer lugar el abuso de poder por parte de los uniformados, que tumbaron una puerta para sacar al detenido, poniendo en riesgo a más de 25 personas que estaban laborando en la Alcaldía.
“En el lugar varias comunidades incitadas por el concejal Douglas Colmenárez atacaran la Alcaldía, dañando parte importante de la infraestructura, además en vista de que la policía entró de forma arbitraria y con abuso de autoridad nosotros denunciamos al comandante que dirigió el operativo al violar los recintos de la Alcaldía, debieron respetar y no poner en riesgo la vida de los trabajadores”, sentenció Siónchez.
Comento además que cuando los policías iban a sacar a Alvarado, no lo hicieron por la puerta principal de la Comandancia, sino que saltaron por la azotea de la sede nueva de la Alcaldía, violentando el recinto y poniendo en peligro a la gente.
“No es posible que hayan actuado de esta forma en contra de un delegado suplente del PSUV y del equipo regional temporal seleccionada por el diputado a la Asamblea Nacional, Carlos Escarrá”.
Se trata de forma evidente- dijo el alcalde de Urachiche- de una detención injusta pues José Alvarado simplemente estaba haciendo guardia en el Pueblo Nuevo Endógeno, la policía lo retuvo por tener en su poder un arma de fuego casera, que es usada para resguardar el sitio pues han sido víctimas de atracos “ellos mismos (los campesinos) se han organizado y montado guardia ante la inseguridad.
Lo último que sabemos es que Alvarado sigue preso, pero cuenta con abogados del Ministerio de Agricultura y Tierras, pues se trata de un cooperativista en la producción del Fundo Zamorano Bella Vista, exigiremos libertad plena, pues un chopo no es considerado un arma de fuego”.
Erwin Leal/ Ángela Angulo/ Yaracuy al día